Cómo gestionar el enfado
El enfado es una de las emociones que más mala prensa tiene. Es decir, la mayoría de las personas evita esta emoción al considerarla negativa y que no sirve para nada. Esto es un error ya que si no nos permitimos sentir el enfado este se irá acumulando y luego lo descargaremos hacia dentro contra nosotros mismos o con los demás.
El enfado es la emoción que sentimos cuando alguien sobrepasa nuestros límites, nos hace daño o nos falta al respeto. También sentimos enfado cuando no se están cuidando mis necesidades y se está produciendo algo que para nosotros es injusto.
¿Para qué sirve el enfado?
- Defendernos: Es decir si siento que me están agrediendo, conectar con mi enfado me ayudará aponer límites y decirle a la persona lo que no me ha gustado y cómo me he sentido. Por ejemplo, si alguien con quién convivo llega a casa y me grita. Si yo le expreso mi enfado, sirva para decirle lo que no me gusta y como me gustaría que actuase la siguiente vez.
- Protegernos. Muchas veces detrás del enfado hay mucha tristeza, es más fácil conectar con el enfado que con nuestras partes más vulnerables. En ocasiones el enfado nos impide conectar con la tristeza y nos protege de ese dolor.
- Ganar rango. Cuando estaba embarazada pedí un sillón de lactancia y para mí era muy importante tenerlo antes de parir, así se lo comuniqué al vendedor. Y mi sillón no llegaba, no me daban ninguna explicación y tenía que llamar después de varios meses esperando. Conectar con mi enfado me ayudó a ir a la tienda y expresarlo desde la asertividad me ayudo a reclamar y que me devolvieran el dinero ya que no me habían dado un explicación. El enfado expresado de forma adecuada me ayuda a conseguir las cosas que para mi son importantes.
¿Cómo gestionar el enfado?
- Aprendiendo a reconocer nuestro enfado y permitirnos sentirlo.
- Conocer para qué sirve el enfado. Y también darte cuenta que el enfado es una emoción que más se retroalimenta.
- Analizar cómo funciona el enfado en mí, es decir en que situaciones me suelo enfadar y cómo tiendo a gestionarlo si hacia fuera descargándolo con los demás o hacia dentro convirtiéndolo culpa.
- Observa cómo se manifiesta el enfado en tu cuerpo. Si aprietas los dientes, mandíbula, puños, te pones rojo etc. Así podrás reconocer mejor cuando estás enfadado.
- El enfado nos activa, es decir que cuando estamos enfadado actúa nuestro sistema nervioso simpático, que es cómo si fuera nuestro acelerador del coche y nuestros cuerpo actúa en forma de lucha-huida. Por lo que necesitaremos bajar esa activación descargando el enfado. Muy importante que esta descarga sea en un ambiente de seguridad, para ello podemos escribir, hacer ejercicios y gritar mentalmente nuestro enfado.
- Importante detectar cuándo nos estamos sintiendo molestos y darnos un tiempo fuera antes de que se produzca lo que llamamos el secuestro emocional.
¿Cómo evitar el secuestro emocional?
Últimamente explicó a mis pacientes lo que es un secuestro emocional con lo que le pasó a Will Smith.
Cuando estamos muy enfadados toma el control la amígdala de nuestro cerebro, lo que hace que la emoción tome en control.
La amígdala cuando está muy activa inhibe la parte más racional de nuestro cerebro y hacemos cosas de las que luego nos solemos arrepentir.
Para evitar el secuestro emocional:
- Detecta cuando estás molesto.
- Informa a la persona con la que estés hablando que se estás poniendo muy nervioso y necesitas salir de la situación para no decir cosas de las que luego te vayas a arrepentir.
- Sal a dar un paseo, hacer algo de ejercicio para descargar tu enfado.
- Si eso no funciona o no puede salir realiza un rutina para relajarte por ejemplo respiraciones, alguna meditación etc.
- Vuelve con la persona y expresa tu enfado si el otro está receptivo para hablar.
Espero que este artículo te haya servido para aclarar que enfadarse es bueno, lo que tenemos que manejar es cómo descargamos ese enfado. Si crees que necesitas ayuda para esa gestión, no dudes en solicitarla.


